Durante la sesión de la Junta Departamental de Maldonado, el edil del Partido Nacional Darwin Correa expresó su intención de presentar una denuncia formal ante las autoridades de Secundaria por la colocación de afiches en el liceo de Pan de Azúcar. Dichos afiches mostraban imágenes de personas desaparecidas junto a mensajes que exigían “verdad y justicia”.
“En el día de hoy —y estamos mostrando imágenes— el Centro de Estudios del liceo de Pan de Azúcar amaneció con esta simbología cuando los estudiantes ingresaron al centro educativo. En la vida democrática hay límites. Podemos estar de acuerdo o no con los temas, con la Marcha del Silencio, eso va en el fuero íntimo de cada uno. El que quiera participar, que lo haga; el que no, que no lo haga. El que quiera expresarse, que se exprese; y el que quiera hacer otra cosa, también puede hacerlo.
Pero un liceo público de mi departamento que amanece con una simbología que, a nuestro entender, viola la laicidad —aunque algunos digan que es ‘vidriosa’— es inaceptable. Y miren, hay incluso una circular de Secundaria instando a que esto ocurra.
Yo les digo a los directores de Secundaria que, para mí, están equivocados. Tengo derecho a decirlo. En los liceos públicos de mi país: ni política ni religión. De la puerta para afuera, lo que quieran. Fervientemente queremos denunciar esto, más allá de que exista o no un comunicado de Secundaria avalando esta acción”, expresó Correa.
Por su parte, la edila del Frente Amplio Ana Antúnez rechazó enfáticamente los dichos de Correa y pidió disculpas a los familiares de personas detenidas-desaparecidas:
Leave a comment“Tenemos que pedir disculpas por lo que se escuchó hoy en esta sala. Disculpas a los familiares de desaparecidos, porque es muy doloroso que en esta casa de la democracia se hayan pronunciado tantas barbaridades juntas.
Quiero aclarar que lo que se realizó en los centros educativos tiene relación con el Premio Nacional de Educación en Derechos Humanos, que busca incorporar esta perspectiva en todos los niveles del sistema educativo, incluyendo la memoria sobre las graves violaciones ocurridas durante las dictaduras del Cono Sur.
Cuando educamos desde la memoria, resistimos el olvido. Enseñamos que hay hechos que no deben repetirse, voces que no deben ser silenciadas y aprendizajes que deben perdurar. Nuestro deber es garantizar el derecho a aprender, lo cual es una forma de resistir el olvido.
No solo Secundaria habilitó estas reflexiones en los centros, también lo hicieron otros espacios educativos, como UTU. Si no les interesa lo que representa un desaparecido, entonces no hablamos de diferencias políticas: hablamos de diferencias éticas y morales”, expresó Antúnez.









