Piriápolis tras la muerte de su fundador: historia, transición y construcción de una ciudad sin Piria

Piriápolis tras la muerte de su fundador: historia, transición y construcción de una ciudad sin Piria

El fundador de Piriápolis, Francisco Piria, falleció el 10 de diciembre de 1933 en Montevideo, a los 86 años. Su muerte marcó el inicio de un proceso en el que el Estado y los habitantes del balneario debieron asumir el destino de una ciudad que había sido concebida, administrada y desarrollada casi exclusivamente por él.

El profesor e investigador Pablo Reborido, especialista en la figura de Piria, recordó en el informativo central de RADIO RBC que esta fecha “marcó un antes y un después en la historia del balneario”. Señaló que puede hablarse de “un Piriápolis durante Piria y otro después de él, el Piriápolis de la gente, que tuvo que hacerse cargo de una ciudad que quedó huérfana”.

Reborido explicó que la prensa de la época documentó detalladamente las circunstancias del fallecimiento del empresario. Según el informe médico, Piria murió a causa de una congestión pulmonar, agravada por uremia, diabetes y una debilidad cardíaca. Estaba siendo atendido por los doctores Quagliotti, Anaya y Delger en el Palacio Piria. Los médicos habían salido momentáneamente cerca de las 12:30, cuando fueron llamados de urgencia por un enfermero. Al regresar, constataron su fallecimiento.

Piria dedicó exactamente la mitad de su vida al balneario: compró las tierras de Piriápolis a los 43 años y los siguientes 43 los destinó a su proyecto urbanístico, turístico y empresarial.

Tras su muerte, se sucedieron hechos que profundizaron la crisis del legado de Piria: el asesinato de su hijo Pancho Piria, el suicidio de Bonavita y una prolongada sucesión patrimonial que culminó recién el 7 de junio de 1946. Ese período marcó el inicio del “otro Piriápolis”, ya sin la conducción directa de su fundador.

Reborido recordó que, incluso en 1935, se había creado la Comisión de Fomento y Turismo para administrar el balneario. Con el fallecimiento de Piria, el Estado asumió la gestión del Argentino Hotel, sus anexos, la concesión del puerto, del tren y de la usina local. Hasta entonces, Piria había financiado y administrado la energía eléctrica, el mantenimiento de las calles, el saneamiento y prácticamente todos los servicios esenciales, por lo que fue necesario reconstruir una estructura administrativa desde cero.

El investigador lamentó que, en Montevideo, la memoria de Piria permanezca subrepresentada: “Solo una sala del Ministerio de Turismo lleva su nombre y una pequeña calle de tres cuadras en Nuevo París”. Recordó también que, en 1933, al día siguiente de su muerte, se propuso renombrar la calle Ejido como Francisco Piria, en reconocimiento a que fue él quien rompió el límite urbano y contribuyó a la expansión de la ciudad. Sin embargo, la iniciativa no prosperó.

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