En medio de la investigación por el presunto uso de anestésicos en reuniones privadas en Argentina, el director del Hospital Fernández, Carlos Damin, alertó sobre los riesgos del consumo de estas sustancias fuera del ámbito médico.
El especialista calificó la situación como “impactante”, especialmente para la comunidad médica, y explicó que el propofol genera un estado intermedio entre el sueño profundo y la vigilia, con efectos de euforia, pero requiere una administración de extrema precisión.
Damin advirtió que su uso sin control puede provocar depresión respiratoria y consecuencias graves para la salud. En la misma línea, se refirió al fentanilo, señalando que produce placer y euforia, pero con alta capacidad de generar dependencia.
El caso tomó mayor relevancia tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, quien falleció por una sobredosis de ambas sustancias en un apartamento del barrio Palermo.
La autopsia determinó que la causa de muerte fue congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico derivados del consumo de estos fármacos.
En la causa hay dos personas imputadas: Hernán Boveri y Delfina Lanusse.
La Justicia investiga además el posible robo de medicamentos, luego de constatar que insumos hallados en el lugar pertenecían al Hospital Italiano.
Como parte de las actuaciones, se intenta acceder al celular de Zalazar, encontrado junto a su cuerpo, con el objetivo de obtener información relevante para la investigación. Para ello interviene la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal, dependiente del Ministerio Público Fiscal.
LN+ / Agencia NA
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