La Casa Blanca sostiene que la guerra con Irán ha finalizado, pese a que continúan registrándose intercambios de misiles y acciones militares en la región.
El posicionamiento fue reafirmado el martes por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien en conferencia de prensa aseguró que “la operación ha concluido” y que se cumplieron los objetivos planteados por Estados Unidos. Según indicó, las actuales acciones en el estrecho de Ormuz tienen carácter defensivo y humanitario.
Sin embargo, la situación en el terreno muestra un escenario distinto. Tras la entrada en vigor del alto el fuego hace un mes, se han mantenido ataques de baja intensidad. De acuerdo a autoridades militares estadounidenses, Irán ha atacado a fuerzas de ese país en más de diez ocasiones desde entonces, aunque por debajo del umbral que implicaría retomar operaciones a gran escala.
El presidente Donald Trump había señalado previamente que el alto el fuego era una pausa condicionada al avance de un acuerdo, advirtiendo que los combates podrían reanudarse. No obstante, el martes anunció la suspensión temporal de una operación destinada a garantizar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, argumentando avances en negociaciones con Irán.
Según evaluaciones oficiales, Estados Unidos atacó unos 13.000 objetivos durante 38 días de operaciones. Aun así, varios de los objetivos estratégicos iniciales —como limitar el programa nuclear iraní o neutralizar completamente su capacidad militar— no habrían sido alcanzados.
En este contexto, analistas y reportes periodísticos señalan que la declaración del fin de la guerra responde también a factores políticos internos, en medio de presiones del Congreso y divisiones dentro de la base de apoyo del gobierno.
The New York Times, David E. Sanger
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