Especialista alerta por fragatas portuguesas y pide extremar cuidados en playas

Especialista alerta por fragatas portuguesas y pide extremar cuidados en playas

La fragata portuguesa no es una medusa individual, sino una colonia de organismos altamente especializados, explicó la bióloga especialista en medusas Gabriela Failla, en diálogo con La Tarde de RBC junto a Agustina Flores.

“Los tentáculos producen una toxina muy fuerte. Hay que tenerles muchísimo respeto y no manipularlas”, advirtió la profesional.

Failla detalló que, aunque visualmente parece un solo animal, en realidad se trata de una colonia compuesta por distintos individuos. Lo más visible es su flotador, similar a un globo inflado, que contiene gas y permanece en la superficie del mar. Debajo cuelgan, en forma vertical, los demás organismos, entre ellos los tentáculos, que pueden alcanzar varios metros de largo y poseen células urticantes con elevada toxicidad.

“Esa toxina afecta a otros organismos y también al ser humano. Por eso insistimos en no tocarlas, ni siquiera cuando parecen muertas”, subrayó.

Presencia en nuestras costas

Consultada sobre la frecuencia de aparición, Failla explicó que depende de factores ambientales como corrientes, mareas, salinidad, temperatura del agua y vientos.

“Son organismos de zonas tropicales y subtropicales, pero determinadas corrientes pueden arrastrarlas hacia el sur, incluso hasta el Río de la Plata. Actualmente hay vientos persistentes del este, lo que favorece su llegada, especialmente a Playa Brava, en Punta del Este”, señaló.

Si bien siempre existieron registros aislados, hoy se monitorean más y tanto la población como los guardavidas las identifican mejor, lo que genera una mayor percepción de presencia.

Qué hacer si aparecen en la arena

La especialista aclaró que, cuando se encuentran varadas en la orilla, es porque no pueden regresar al agua. Aunque con el paso de las horas mueren, la toxina permanece activa.

“No hay que manipularlas bajo ningún concepto. Aunque estén secas o aparentemente muertas, los tentáculos pueden rozar la piel y provocar lesiones dolorosas y peligrosas”, explicó.

El contacto puede generar quemaduras, ampollas y un dolor intenso. En algunos casos pueden aparecer síntomas como palpitaciones, dificultad respiratoria, vómitos o cefaleas. En situaciones excepcionales, debido a su veneno neurotóxico, podría producirse un paro cardiorrespiratorio, especialmente en niños, personas alérgicas o individuos vulnerables.

Por eso, la recomendación es clara: evitar el contacto y avisar a los guardavidas.

Otras especies presentes

Failla indicó que también pueden llegar a nuestras costas otras especies peligrosas, como la cubomedusa conocida como “avispa de mar”, proveniente de Brasil, y la Olindias sambaquiensis, frecuente en Rocha, menos tóxica pero igualmente dolorosa.

Estas se encuentran entre las medusas más urticantes de la región.

Su rol en el ecosistema

Más allá del riesgo para los bañistas, las medusas cumplen una función clave en el ecosistema marino.

“Son predadoras y forman parte de la cadena trófica: comen y son comidas por peces, tortugas, aves y algunos mamíferos marinos. Están en el océano desde hace unos 450 millones de años”, destacó.

Finalmente, la bióloga hizo un llamado a la educación ambiental:

“No son juguetes. Sacarlas del agua o enterrarlas en la arena es una mala práctica. Son seres vivos que cumplen un rol fundamental. Nosotros somos los recién llegados”.

 

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