En su primera sesión del año, realizada este miércoles 7 de enero, la Comisión Permanente del Parlamento abordó la situación de Venezuela, en un intenso debate que se extendió por más de 5 horas. Allí se aprobó la moción impulsada por el Frente Amplio por 6 votos en 11 y está basada en el rechazo de la intervención de Estados Unidos en el país latinoamericano.
La senadora del Frente Amplio y presidenta de la comisión, Bettiana Díaz, lamentó que no se haya votado una moción conjunta que se había redactado con los distintos partidos por la falta de votos del Partido Nacional, y dijo que esperaba “una buena respuesta institucional conjunta ante la gravedad que implica la situación inédita que está viviendo Venezuela y que pone al continente en una posible “zona de guerra”.
Según informó Díaz, la moción refiere a los hechos ocurridos en la madrugada del sábado 3 de enero, por los que por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “se llevaron a cabo bombardeos en varias ciudades de Venezuela, incluyendo la capital, Caracas, y se produjo la captura y traslado fuera del país del presidente venezolano, Nicolás Maduro, junto a su esposa”.
“Estos hechos representan una situación crítica a nivel internacional y tienen un impacto directo sobre la paz, la estabilidad y la seguridad en la región”, se lee en la moción.
Y se agrega que el respeto al Derecho Internacional y a la Carta de las Naciones Unidas “constituye un principio esencial para la convivencia pacífica entre los Estados, en particular el deber de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.
En ese sentido, se establece en la moción que América Latina y el Caribe han sostenido, como posición de consenso regional, “el carácter de zona de paz y libre de armas nucleares” y que toda intervención militar o política extranjera en los asuntos internos de los Estados “representa una amenaza a la paz, la estabilidad y la autodeterminación de los pueblos”.
Por todo eso, la Comisión Permanente de Uruguay votó por mayoría el rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y reafirmó la importancia de respetar el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, reafirmó el carácter de América Latina y el Caribe “como una zona de paz y libre de armas nucleares, en consonancia con la posición de consenso de nuestra región; y exhorta al cese de las intervenciones militares y políticas en América Latina, reafirmando su condición de zona de paz”.
En la moción se insta a la comunidad internacional a garantizar que el pueblo venezolano pueda ejercer su voluntad libre y soberana, sin injerencia extranjera, y llama a la promoción de gestiones diplomáticas y multilaterales, especialmente en el marco de la ONU y otros foros internacionales, “que favorezcan el diálogo, la paz y el respeto a la autodeterminación del pueblo venezolano”.
Durante su intervención en la sesión, Díaz se mostró preocupada por la gravedad de los hechos ocurridos en Venezuela y el riesgo de que esta intervención por parte de Estados Unidos desencadene una guerra.
En ese sentido, aseguró que el Parlamento uruguayo tiene una gran responsabilidad como institución ante un escenario que definió como “inédito”, y sostuvo que “no se puede justificar una intervención militar de ningún tipo en América Latina, menos aún el secuestro de un mandatario”. “La discusión sobre la legitimidad de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela es una discusión que se puede profundizar en otro debate”, dijo Díaz y expresó que no era el tema que estaba hoy sobre la mesa.
“Estamos frente a un escenario muy crítico en el que el riesgo es que América Latina deje de ser una zona de paz. Teníamos muchísimos problemas y democracias muy imperfectas y gobiernos muy cuestionados. Pero ser un escenario de guerra es otra cosa totalmente distinta, y esa sí nos venía quedando bastante lejos”, indicó Díaz.
Y agregó que lo que está pasando en la actualidad deja a América Latina en un posible escenario de guerra. “Una cosa es que a mí me guste o no me guste el signo político del presidente de los Estados Unidos, que me guste o no me guste su discurso, sus contenidos, pero hay que marcar una diferencia también. Una cosa es no ser políticamente correcto y otra cosa es usar la violencia como praxis política permanentemente, corriendo el límite”, sostuvo.
Para Díaz, nadie puede sentirse orgulloso “de volver a ser patio trasero de Estados Unidos”. “Lo que estamos viendo acá no es ninguna liberación, es neocolonialismo. No se restableció la democracia en Venezuela, no hay una salida muy clara, bastante errático fue el discurso de Donald Trump el martes y no hay, claramente, una planificación en términos políticos. Está fuera del vocabulario de Trump hablar del bienestar, de los derechos humanos y de la democracia. Está más preocupado en compararse con Nicolás Maduro, que hablar justamente de cómo es una salida planificada una vez que raptaron, secuestraron y están juzgando a un presidente”, afirmó la legisladora.
La legisladora cuestionó, además, la falta de una condena contundente frente a los hechos y alertó sobre las consecuencias regionales que puede traer este accionar. “¿Cómo podemos permitir no condenar la invasión extranjera en un país, la captura de los recursos naturales, la captura de un mandatario de brazos cruzados?”, se preguntó Díaz y dijo que el día de mañana puede ser otro país el que esté viviendo esta situación, ya que “el corrimiento de estos límites habilita estas conductas”.
“En el centro del discurso de Trump estaban los recursos de Venezuela. Nadie desconoce que estas crisis políticas tienen un fuerte contenido económico. Pero hoy Venezuela lo que tiene es un administrador neocolonial de facto”, dijo en referencia a Donald Trump.
Por otro lado, Díaz lamentó el tono de algunos legisladores al hablar del tema y dijo que le da pena pensar cómo están viendo los venezolanos y las venezolanas que están en Uruguay esa discusión.
“Los grandes perdedores acá son los venezolanos y venezolanas, los ocho millones de venezolanos que han tenido que dejar Venezuela dejándose la vida, sus familias, sus costumbres, su lugar, echándose el resto saliendo de ese país a como diera lugar, caminando, en riesgo, a vivir en la precariedad absoluta para que cuando se refieran a los venezolanos que están en nuestro país digan que son los que nos traen las empanadas. Una vergüenza. Esos son los grandes perdedores en estas discusiones en este tono”, dijo la senadora frenteamplista.
Aseguró que en la situación actual “los más perjudicados y las más perjudicadas han sido los venezolanos y venezolanas”. “Acá no ha ganado nadie y no hay nada que celebrar. Por eso me parece importante que Venezuela deje de ser un tema de discusión a los gritos en este Parlamento y empecemos a tener posturas claras. Yo entiendo que hay algunas discusiones que nos dejan en las antípodas, pero sí me parece que tenemos que tener la seriedad como Estado uruguayo, como parlamento uruguayo, de poder condenar esto que está pasando”.
Afirmó, que tal como declaró públicamente el Frente Amplio, están en contra de todo tipo de injerencia, de ocupación, y sobre todo, expresó Díaz, están convencidos de que para que el destino de los venezolanos y venezolanas lo defina el pueblo venezolano, no se puede mirar para el costado y cruzarse de brazos. “Hoy es Venezuela, pero Venezuela es un país hermano y está en nuestro continente. Es muy grave lo que estamos viviendo y es un escenario que para América Latina es inédito. En estas horas se ha precipitado una situación, una serie de situaciones muy críticas como para que esto sea una guerra de titulares. Yo creo que este Parlamento tiene que estar a la altura”, concluyó.
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