José Pereyra, Director del BPS en representación de las empresas, participó del programa Radio con Todos en RBC, donde abordó diversos temas vinculados al funcionamiento del organismo. Entre ellos, cuestionó el modelo actual de atención al público y planteó la necesidad urgente de cambios.
En la entrevista, explicó que recientemente asumieron nuevos directores políticos en el Directorio del BPS, designados por el Poder Ejecutivo, sin participación de la oposición. Señaló que esta designación no está alineada con la elección social que realizan los ciudadanos uruguayos.
“Nosotros vamos a estar hasta principios de 2027, y hace muy poco asumieron los nuevos directores políticos. Como viene ocurriendo desde hace varios períodos, todos fueron designados por el Poder Ejecutivo, sin participación opositora. El control lo ejercen los directores sociales”, expresó.
Sobre la gestión del organismo, Pereyra fue crítico:
“A mi entender, el BPS quedó bastante mal parado. Se desarticuló mucho la atención al público. Creo que fue consecuencia de ciertos criterios que surgieron con la pandemia, que modificó muchos aspectos de nuestras vidas. En algunos casos, generó la ilusión de estar haciendo las cosas bien, cuando en realidad se estaba empeorando”.
Se refirió específicamente al sistema de atención “de frente y en línea”, que consideró poco eficiente y generador de desigualdades internas:
“Ese modelo desarticuló aún más una atención que ya era deficiente. Muchos beneficiarios del BPS lo critican duramente. Nosotros nos opusimos desde un principio, y estamos tratando de convencer a las nuevas autoridades de que este debe ser uno de los primeros cambios: volver a una atención más empática con el ciudadano”.
Pereyra también remarcó que el problema no radica en los funcionarios, sino en el diseño del sistema:
“No se trata del funcionario individual, sino del modelo de atención. Se dividió al personal entre quienes atienden en línea y quienes atienden en forma presencial. Esto genera confusión y descontento en la población. Muchas veces el usuario entra al BPS y ve empleados que no parecen estar trabajando, simplemente porque están haciendo atención remota sin supervisión directa”.
Criticó además la falta de control:
“Hay funcionarios que, por ejemplo, trabajan en Piriápolis y su jefe está en Artigas. Si el trabajador es responsable, cumplirá. Pero si no lo es, está totalmente librado a su voluntad. A eso se suma que el usuario muchas veces recibe una atención online deficiente, y cuando reclama, quien debe dar la cara es otro compañero que no tiene nada que ver. Eso genera una especie de funcionarios de ‘clase A’ y ‘clase B’, lo cual causa malestar incluso dentro del propio BPS”.
Finalmente, Pereyra concluyó:
“La atención al usuario ha perdido empatía. Y cuando alguien llega al BPS, ya lo hace con una mala predisposición. Todo esto favorece un trato frío y burocrático. En Argentina, por ejemplo, el proceso de jubilación es mucho más sencillo que en Uruguay”, subrayó.









