Un informe del Banco Central del Uruguay (BCU) señala que el país logró reducir significativamente los riesgos asociados a la dolarización durante las últimas dos décadas, pero advierte que la elevada preferencia por el dólar continúa generando efectos sobre el ahorro, el sistema financiero y el crecimiento económico.
El documento, denominado “Uruguay: Profundización financiera en moneda nacional”, sostiene que la dolarización dejó de ser principalmente un problema de estabilidad financiera y pasó a constituir, crecientemente, una restricción para el desarrollo del sistema financiero y, por esa vía, para el crecimiento económico.
El BCU destaca que hubo una importante reducción de la dolarización del crédito bancario. Actualmente, más de la mitad de los créditos están denominados en moneda nacional, frente a cerca del 80% en dólares a comienzos de los años 2000. También aumentó la participación de la moneda nacional en la deuda pública, que pasó de niveles inferiores al 10% a comienzos de los años 2000 a superar actualmente el 60%.
Sin embargo, el proceso ha sido más lento en el ahorro. En julio de 2026, el 72% de los depósitos del sector privado no financiero estaba denominado en moneda extranjera. En el último año, la dolarización de los depósitos se redujo aproximadamente tres puntos porcentuales, aunque Uruguay continúa presentando uno de los niveles más elevados de dolarización de depósitos de América Latina.
El ahorro en dólares y el poder adquisitivo
Uno de los principales puntos del informe está relacionado con el comportamiento del ahorro en dólares.
El BCU señala que, entre 1972 y 2026, quienes mantuvieron sus ahorros en depósitos en dólares a la vista registraron, en promedio, una pérdida cercana al 6% anual de poder adquisitivo en Uruguay.
Además, la probabilidad histórica de perder poder de compra con este tipo de ahorro fue superior al 60% en todos los horizontes analizados y llegó al 93% para períodos de 12 años.
El informe también indica que entre 2005 y 2026 la volatilidad del poder adquisitivo del ahorro en dólares fue de 9,8%, frente al 1,5% registrado para los depósitos en moneda nacional. El BCU aclara que estos resultados describen el comportamiento histórico y no constituyen una proyección.
Menor canalización del ahorro hacia el crédito
El informe señala que Uruguay tiene un sistema financiero relativamente poco profundo, especialmente en materia de crédito y de instrumentos de ahorro, inversión y financiamiento de largo plazo en moneda nacional.
Según el BCU, el problema no responde a una falta de ahorro. La diferencia aparece principalmente en la intermediación en moneda extranjera: aproximadamente el 94% de los depósitos en moneda nacional se canaliza hacia el crédito, mientras que en moneda extranjera esa proporción ronda el 37%.
Para el organismo, esta situación limita la capacidad del sistema financiero de transformar el ahorro en dólares en financiamiento doméstico y genera restricciones para el desarrollo del crédito productivo.
Un sistema bancario más sólido
El BCU también destaca que el sistema financiero uruguayo presenta actualmente una mayor capacidad para absorber shocks.
El capital del sistema bancario se ubica en torno al doble del mínimo requerido por la regulación y los bancos cuentan con elevados niveles de liquidez. En particular, el ratio de cobertura de liquidez en dólares supera el 600% para el promedio del sistema.
Por este motivo, el informe señala que la dolarización remanente ya no constituye una amenaza para la estabilidad financiera en los términos que representaba décadas atrás.
La estrategia del BCU
Ante este escenario, el Banco Central desarrolla desde 2025 una estrategia para profundizar el uso de la moneda nacional.
El objetivo es ampliar las posibilidades de ahorro, crédito y financiamiento en pesos y favorecer una mayor canalización del ahorro hacia la economía doméstica.
La estrategia se estructura en cuatro pilares: modificar los incentivos de intermediación y el tratamiento prudencial de los riesgos; desarrollar mercados e instrumentos financieros; mejorar la información disponible para las decisiones de ahorro; y coordinar con los distintos participantes del sistema financiero para eliminar restricciones al desarrollo de productos en moneda nacional.
El BCU establece que el proceso será gradual y que se mantendrá la libertad de las personas y empresas para elegir la moneda en la que ahorran, realizan transacciones o toman financiamiento.
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