Negro asumió responsabilidades por el accidente y defendió su enfoque en seguridad ante el Parlamento

Negro asumió responsabilidades por el accidente y defendió su enfoque en seguridad ante el Parlamento

El ministro del Interior, Carlos Negro, compareció este miércoles ante la Comisión Permanente del Parlamento, convocado para informar sobre la situación de la seguridad pública. No obstante, durante la sesión también debió brindar explicaciones por el accidente de tránsito que protagonizó días atrás en Montevideo.

El siniestro motivó un planteo del diputado convocante, Pablo Abdala, del Partido Nacional, quien remarcó que el hecho “le puede pasar a cualquiera, pero no le pasó a cualquiera, le pasó al ministro del Interior”, entendiendo que la situación adquiere relevancia política al involucrar a quien ejerce autoridad sobre áreas clave, como la Policía Caminera.

El accidente ocurrió el jueves pasado en el barrio Cerrito de la Victoria, cuando Negro conducía su vehículo particular, sin chofer ni custodia, y no respetó una señal de “Pare”, colisionando con una motocicleta. Como consecuencia, el joven motociclista, identificado como Ezequiel, sufrió lesiones —luxación de rodilla y cadera— que motivaron su internación. Actualmente se encuentra fuera de peligro y ya fue dado de alta. Tras el control correspondiente, se constató además que el ministro circulaba con la licencia de conducir vencida, por lo que se le aplicó una multa.

Durante su exposición, el jerarca asumió la responsabilidad por lo ocurrido y ofreció disculpas públicas. “Debo una disculpa”, expresó ante los legisladores. Indicó que el pedido de perdón fue realizado en el lugar del accidente y reiterado al día siguiente, cuando visitó al joven y a su madre en el centro asistencial. “Les reiteré la disculpa”, señaló, y subrayó que consideró necesario hacerlo públicamente “por la investidura” que ostenta como ministro.

Negro presentó documentación vinculada al caso, entre ella el comprobante de renovación de la licencia de conducir posterior al siniestro, el resultado de la espirometría y el pago de la multa, con el objetivo de demostrar que actuó “como cualquier ciudadano, sin prerrogativas”. “Ordenar, exigir ser tratado como cualquier ciudadano y no tener ninguna prerrogativa. Esa fue la orden del ministro, esa siempre es la orden del ministro”, afirmó.

En otro pasaje de su intervención, el ministro reflexionó sobre las conductas de conducción de las autoridades gubernamentales. Al responder una consulta del senador nacionalista Sebastián Da Silva, admitió que “quizá” no sea conveniente que un ministro del Interior maneje sin chofer ni custodia, ya que ello implica riesgos que luego pueden tener impacto político. “Hemos reflexionado sobre algunos hábitos y conductas”, sostuvo, al tiempo que definió la situación como un aprendizaje personal. “Hay que ser muy estrictos a la hora de cumplir con reglamentos al conducir un vehículo, por lo que significa y cómo eleva los riesgos para uno y para los demás”, afirmó.

Al referirse a los temas centrales de la convocatoria, vinculados a la seguridad pública, Negro defendió lo que describió como “un enfoque serio, basado en evidencia y responsabilidad política, alejado de golpes de efecto, respuestas intuitivas o demagógicas”. En ese sentido, afirmó: “Estoy convencido de que la seguridad pública se fortalece cuando se discute con seriedad, con evidencia, con la realidad y con responsabilidad democrática”.

Asimismo, sostuvo que desde el Ministerio del Interior se conformaron equipos técnicos con criterios profesionales. “Seleccionamos a los profesionales más capacitados para ocupar cargos considerados claves y conformamos los mejores equipos para llevar adelante esa estrategia”, expresó, y añadió: “a nadie le preguntamos qué votaba, sino cuánto estaba dispuesto a aportar por la seguridad del país”.

El ministro cuestionó además el modelo histórico de gestión en materia de seguridad, al señalar que estuvo centrado en la coyuntura y careció de continuidad y evaluación. “Durante demasiado tiempo, la seguridad pública fue administrada atacando la coyuntura, que es muy necesaria, pero no puede ser lo único”, indicó, y planteó la necesidad de avanzar hacia un “cambio de modelo” que conciba la seguridad como una política de Estado.

Finalmente, reconoció que la tasa de homicidios en Uruguay “sigue siendo elevada en términos internacionales, continúa duplicando el promedio mundial”, por lo que la violencia letal y la violencia doméstica siguen siendo “los principales desafíos del país, de este ministro, de este gobierno”. En ese marco, señaló que existen resultados incipientes de consolidación, aunque evitó profundizar en cifras o detalles, priorizando una mirada de largo plazo.

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