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Edil Cabrera advirtió que el 78% de los jóvenes uruguayos no puede acceder a una vivienda digna

El edil departamental del Partido Nacional, Esteban Cabrera, expuso durante la última sesión ordinaria de la Junta Departamental de Maldonado sobre la situación de los “jóvenes sin futuro en Uruguay”, centrando su alocución en las condiciones socioeconómicas que, según planteó, inciden en las estadísticas de suicidio y en las decisiones de muchos jóvenes de radicarse en el extranjero.

En su exposición, Cabrera sostuvo que, pese a que Uruguay es reconocido como uno de los países más ricos de Latinoamérica y presenta buenos indicadores salariales medidos en dólares, el país enfrenta problemas de fondo como la depresión y el suicidio, particularmente entre los jóvenes. El edil remarcó que las cifras de suicidio en Uruguay son alarmantes y afirmó que la mayoría de la población conoce a alguien —un amigo, vecino, familiar o conocido— que atravesó una situación de depresión o que decidió terminar con su vida.

Más allá de la salud mental, el edil quiso poner el foco en otros factores que, según explicó, inciden directamente en esta problemática y suelen quedar en un segundo plano. En ese sentido, señaló que en Uruguay unos 500.000 trabajadores cobran el salario mínimo o menos, una cifra que no alcanza los 25.000 pesos mensuales por 44 horas semanales de trabajo. Muchos de esos trabajadores, agregó, se encuentran además en la informalidad, y ese grupo representa el 30% de los trabajadores del país.

Cabrera precisó que, dentro de esa franja salarial, se ubica el 52% de los jóvenes uruguayos que trabajan —considerando como jóvenes, según la definición del INE, a quienes tienen entre 14 y 24 años—. Explicó que percibir un salario de esas características no permite independizarse, acceder a una vivienda digna en condiciones mínimas, alimentarse correctamente ni cubrir gastos básicos como ropa, luz, agua, artículos de limpieza, transporte o imprevistos como una consulta médica.

A ese grupo, indicó el edil, se suma otro 26% de jóvenes que perciben entre 25.000 y 35.000 pesos, un ingreso que —si bien queda por fuera de los salarios sumergidos— tampoco alcanza para acceder a la vivienda, cubrir servicios básicos, alimentación, internet u otros gastos esenciales. Sumando ambos grupos, Cabrera concluyó que el 78% de los jóvenes uruguayos que trabajan no puede acceder a una vivienda digna.

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